Necesidades preventivas en la sociedad actual
 
Miguel Núñez González. Psicólogo. Madrid (España)
 
El devenir de los tiempos ha llevado parejo un mayor bienestar que no ha tenido precedentes en la historia de la humanidad. Si hace unas décadas las necesidades básicas señaladas por Maslow (1979) eran cubiertas a duras penas, actualmente nos encontramos en una época en la que estamos en el ápice de la pirámide, y los individuos ya buscan el bienestar y la autorrealización tras haber cubierto las anteriores.
 
No obstante, como señalara Beck (1993), hemos pasado de una sociedad que ofrecía una relativa seguridad a los individuos a otra, la denominada “sociedad del riesgo” en la que los peligros constantes suponen “una burla para todas las medidas preventivas”. Ahora existe una fuerte presión por parte de grupos interesados en la normalización de los riesgos y peligros no siempre bien calculados, aunque al mismo tiempo se admite, de forma directa o indirecta, la incapacidad institucional para controlar dichos peligros. Es también Beck (1992) quien reconoce que la sociedad del riesgo es la sociedad de un mundo en riesgo, es decir, una sociedad catastrófica. Muchos riesgos son invisibles y los medios de comunicación de masas se ocupan de manipularlos , ya sea ampliándolos o minimizándolos; el objetivo que se persigue es el de no alarmar a la población o hacerlo para aquéllo que interese. Un ejemplo claro lo tenemos con la violencia de género o doméstica, que ha pasado en un corto lapso de tiempo de estar oculta a ocupar páginas de actualidad en los medios de comunicación. Parece que ahora mueren muchas más personas a manos de sus compañeros/as que hace unas décadas, cuando bien es cierto que es un problema cultural que se ancla en épocas antiquísimas.
 
Los riesgos a los que nos enfrentamos día a día amenazan a nuestra seguridad ontológica, pues estamos inevitablemente abocados a vivir con los peligros que se encuentran alejados del control de los individuos, grupos de presión, organizaciones e incluso de los estados. Ante la inevitabilidad de los riesgos, Giddens (1993) menciona cuatro posibles reacciones adaptativas:
 
a) La aceptación pragmática, que conlleva la necesidad de sobrevivir lo mejor posible con los riesgos existentes.
 
b) El optimismo sostenido, según el cuál se tiene una fe persistente en la razón providencial a pesar de los riesgos que nos amenazan.
 
c) El pesimismo clínico, que se manifiesta en la participación directa en las ansiedades provocadas por los peligros de graves consecuencias. El cinismo aquí consiste en una manera de reducir el impacto emocional , bien a través de las respuesta humana o del hastío por el mundo que nos ha tocado vivir
 
d) El compromiso radical, que conlleva una contestación práctica activa contra lo que se percibe como génesis del continuo riesgo.
 
e) La disminución de las conductas de riesgo o conductas problema. Sin duda alguna, uno de los objetivos prioritarios de la práctica de la prevención es la reducción de las conductas de riesgo. Las conceptualizamos aquí como aquellas que aumentan la probabilidad de llegar a tener una determinada enfermedad (ejemplo, problemas cardiovasculares) o problemas de salud (por ejemplo, debido a un accidente de tráfico)
 
Es ahora cuando somos partícipes de que los jóvenes comienzan antes a consumir drogas no sólo legales, sino también ilegales y de las formas más variopintas. Es ahora cuando nos damos cuenta de que el acoso escolar existe y no se trata de "cosa de niños" en la que los adultos no deben entrar. Es ahora cuando el flujo migratorio a los países occidentales ha abierto la brecha horrible del racismo, a veces por parte de los propios colectivos de inmigrantes que se asientan en una zona determinada. Y en definitiva, es ahora cuando las intervenciones sociales y comunitarias más deberían desarrollarse para cubrir e intervenir en estos problemas, antaño minusvalorados y ni siquiera contemplados.
 
La prevención es el arma más importante de cara a las intervenciones sociocomunitarias. Esta apuesta por la prevención va emparejada con la promoción de la salud que tanto prodigan las instituciones, a veces de forma demagógica y casi siempre remitiéndola a intervenciones superficiales, programas poco estructurados y lo que es peor, sin la supervisión de profesionales que velen para que todo se realice de forma adecuada. El resultado de este tipo de intervenciones es fácil de predecir : resultados imperceptibles y poco alentadores y sobre todo, una visión distorsionada y totalmente errónea de lo que supone trabajar con personas en entornos macro y microsociales. Así no es de extrañar que nos encontremos profesores que, al aplicar unos cuestionarios al alumnado nos afirmen que ellos no creen en la validez de este tipo de instrumentos; o padres que se nieguen a asumir que los comportamientos relacionados con las drogodependencias sirven de modelo a sus hijos el día de mañana. Nos encontramos pues, ante un problema actitudinal, ante una falta de concienciación en que todos podemos (y debemos) fomentar cambios sociales, lo que se traduce en un compromiso con la propia sociedad.
 
Tomando como punto de partida estos términos y asumiéndolos como base de futuros proyectos sociales, quizás puedan lograrse resultados satisfactorios. Partiendo de la concienciación y realizando intervenciones que contemplen estos aspectos más allá de los meramente superficiales, no sólo le daremos a las ciencias sociales el papel que les corresponde, sino que contribuiremos a mejorar las relaciones del ser humano y a detectar factores que suelen ser génesis de multitud de problemas sociales y también individuales. Como dirían algunos autores, la historia de la prevención es tan antigua como la historia de la propia enfermedad.

Referencias bibliográficas

Beck, U. (1992): Risk society: towards a new modernity. Londres: Sage Publications
 
Beck, U. (1993): De la sociedad industrial a la sociedad del riesgo.Revista de Occidente, 150,19-40
 
Buela -Casal, G.; Fernández-Ríos, L. y Carrasco,T. M.(1997): Psicología preventiva: avances recientes en técnicas y programas de prevención. Madrid: Ediciones Pirámide
 
Giddens,A. (1993): Consecuencias de la modernidad. Madrid:Alianza Editorial
 
Maslow,A.H. (1979): El hombre autorrealizado. Barcelona:Kairós.
 
 
 
 
 
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